Libano (RRC): En medio de una escalada vertiginosa del conflicto en la frontera norte, el Ejército de Israel anunció oficialmente el inicio de operaciones terrestres limitadas y focalizadas en el sur del Líbano, dirigidas contra posiciones clave del grupo chií Hezbolá.
Según un comunicado emitido este lunes por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), unidades de la 91ª División «Galilea» comenzaron en los últimos días incursiones terrestres selectivas contra «bastiones importantes» de Hezbolá en el sector oriental del sur libanés. El objetivo declarado es fortalecer la zona de defensa adelantada y crear un área de amortiguamiento que impida nuevos ataques contra comunidades israelíes fronterizas.
«No se trata de una invasión a gran escala, sino de acciones tácticas precisas basadas en inteligencia concreta para neutralizar amenazas inmediatas», enfatizaron fuentes militares israelíes. Las operaciones incluyen la eliminación de combatientes, la destrucción de infraestructuras militares y túneles utilizados por el grupo respaldado por Irán.
El anuncio llega tras dos semanas de intensos bombardeos aéreos israelíes en territorio libanés, que según el Ministerio de Salud libanés han dejado al menos 850 muertos desde principios de marzo. La reciente ofensiva comenzó el 2 de marzo después de que Hezbolá lanzara proyectiles contra posiciones israelíes, rompiendo el frágil alto al fuego alcanzado en 2024.
En paralelo, informes de medios internacionales como Axios y The Times of Israel revelan que el gobierno de Benjamin Netanyahu estaría preparando una expansión significativa de las operaciones terrestres, con planes para tomar el control de todo el territorio al sur del río Litani y desmantelar la infraestructura militar de Hezbolá en la zona, en lo que algunos funcionarios han comparado con la ofensiva realizada en Gaza.
«Hezbolá ha pagado y seguirá pagando un precio muy alto por sus agresiones», declaró un alto cargo de defensa israelí, mientras que del lado libanés se reportan evacuaciones masivas en pueblos cercanos a la frontera y temores de una escalada mayor que podría arrastrar al país a un conflicto de dimensiones similares al de 2006.
La comunidad internacional observa con alarma los acontecimientos. Mientras tanto, en Beirut y otras zonas del Líbano se registran desplazamientos masivos de civiles, y el gobierno libanés ha denunciado las acciones israelíes como una «violación flagrante» de su soberanía.
Por ahora, las FDI insisten en que las operaciones permanecen en una fase «limitada y dirigida», pero las advertencias de una posible ofensiva más amplia mantienen en vilo a toda la región.
El conflicto, que se reactivó tras meses de relativa calma, pone nuevamente en jaque la estabilidad de Oriente Medio en un momento de alta tensión geopolítica.
